Skip to content

Todos a votar

México, 2 de junio del año 2024

De acuerdo con las primeras 4 acepciones del Diccionario de mexicanismos del Colegio de México, DEMOCRACIA significa:

  1. Doctrina política, y forma de gobierno de una sociedad, en la que el pueblo es soberano y tiene poder completo sobre sus actos y sus decisiones
  2. Principio de igualdad de derechos políticos, sociales y económicos de todos los miembros de una sociedad, sin distinción de raza, sexo, religión, clase o de grupo social; forma de organización social así establecida
  3. Democracia directa: Aquella en la que el pueblo ejerce su soberanía directamente, tomando sus decisiones en forma conjunta e inmediata
  4. Democracia representativa: Aquella en la que el pueblo elige por mayoría de entre sus individuos, libremente y por un periodo determinado, los que prefiere para que gobiernen y elaboren las leyes durante ese tiempo”.

DEMOCRACIA. Palabra de la que hoy todos hablan y quieren saber más, que se antepone como signo de libertad, como utópica meta política y social o como finalidad para alcanzar la igualdad.

Democracia es el gobierno del PUEBLO y para el PUEBLO.

Se contrapone, naturalmente, al término OLIGARQUÍA, que es la forma de gobierno en la cual el poder político, social y económico se ejerce por un grupo minoritario privilegiado.

Aunque la realidad es que, para cierto sector de insolentes, la palabra PUEBLO, lo que significa y representa, sigue causando cierto escozor e intranquilidad, al grado de que algunos actores políticos, incluso, han osado decir que el PUEBLO no existe, o peor aún, han propuesto, estúpidamente, eliminar la palabra de la Constitución, movidos acaso por la ya reconocida y misma añeja discriminación que los caracteriza.

Quizá también porque los significados clave de DEMOCRACIA, justo hablan de “soberanía”, “pueblo”, “forma de gobierno”, “respeto”, “valores”, “libertad”, y el más relevante y hermoso, de acuerdo con mi consideración, el significado de la palabra “igualdad”. Mucho de lo que poco se conocía y hablaba.

Y es que hoy, en pleno inicio de la jornada electoral, por primera vez en más de 30 años de trabajo directo e indirecto con actores políticos del ámbito federal, y un poco más en actividades juveniles en agrupaciones y campañas políticas, no tengo esa angustiante sensación, ese terrible presentimiento del inminente fraude electoral, constante histórica de nuestra nación.

Espero no confundirme porque creo que este sentimiento de alivio, esta percepción y confianza en el actual proceso son generalizados.

Puede resultar no tan extraño, sin embargo, que hoy se vea más actividad y participación en debates grupales y familiares, más interés y politización en redes sociales, más críticas y comentarios de quienes antes por miedo callaban. No existe nada peor en una sociedad que silenciar a alguien. Hoy la gente manifiesta su postura política y sus opiniones abiertamente, sin el temor al fantasma de la represión.

Se expresa libremente, igual se publican memes y chistes, como información seria y verificada, incluso, los más audaces hasta le mientan la madre o insultan al presidente, sin las funestas, por no decir fatales consecuencias de antaño.

El ambiente social y político, si bien acalorado, ya no está enrarecido, se percibe cuantioso y participativo.

Ahora, las corrientes ideológico-históricas prevalentes, progresistas y reaccionarios; reformistas, liberales y conservadores, y sus matices, propugnan por la participación cívica del voto: “Salgan todos a votar”, pregonan y coinciden.

A diferencia de otros procesos no hay campañas masivas desinformativas en contra del sufragio libre, secreto y directo. Atrás quedó aquello, por fortuna, de que “votar no sirve para nada”.

Incluso hoy la iniciativa privada, en un ejercicio masivo inédito, ofrece incentivos de todo tipo a los ciudadanos para que salgan a votar. Bancos y comercios desde temprana hora envían mensajes de texto como recordatorio para acudir a las urnas.

El voto como instrumento democrático verdadero de nuestra época. ¿Quién lo imaginaría?

Todo cambia, todo crece, todo avanza, todo se transforma.

Otra enorme y atinada coincidencia, porque hay muy pocas, es que hay dos mujeres entre las tres candidaturas a la presidencia de México. Una de ellas, la que el PUEBLO elija será nuestra presidenta por los siguientes seis años. ¡Albricias! ¡Es tiempo de las mujeres! Y no llegan solas, llegan juntas.

Ya se comprende mejor, todo voto tiene el mismo valor, todo voto cuenta, no importa si vives en la sierra o en la costa, en el desierto o en cualquier suburbio, en el norte o en el sur, toda opinión tiene su peso.

Habrá siempre campañas radicales de odio, fakenews, mentiras y montajes, pero contra todo eso la búsqueda de la verdad en la fuente, el debate, la discusión y el inmenso poder del voto.

Votar por los resultados obtenidos, votar por las propuestas más convenientes, votar por las mejores trayectorias, votar por el futuro, votar sin olvidar.

En fin, sólo quería comentarles que hoy se siente diferente, se siente incluso emoción. Creo que mucha gente saldrá animada a ejercer su derecho.

Espero no equivocarme.

¡Todos a votar y a celebrar!

215 Vista(s)

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Volver arriba